Una mujer soñada

Por Daniela Mendoza

Entusiasmo, ilusión es lo que se puede experimentar después de un mes y una semana hablando con una persona que no conocía, sin embargo sentía un desborde de sensaciones en todo el cuerpo que hasta hoy sigo sin comprender. Pensé que se me quitaría al momento de conocerla. Menos mal llego el día de encuentro. Nerviosas, tímidas y algo desconfiadas es lo que se pudo sentir a la hora de estar encerrada con una completa desconocida en el carro. Luego de invadir su espacio personal, con las ansias que yo tenía, con el desespero mas incomodo que yo sentía, por tocar la piel de una desconocida, sentir sus manos en las mías. Pero nada paso.
Es comprensible que ella pudiera sentir mucho nervio, ya que para ambas era un conjunto de sensaciones nuevas.
Así paso la segunda vez nos vimos, compartimos, luego la tercera vez de vernos. se planteó una conversación, la cual consiste que en la quinta salida: 1. estaríamos juntas, solo por una vez.
2. solo serán 2 veces. Luego cada quien se iba, y no vernos más.
Pero esto no fue así.

La primera vez la lleve a una cabaña que aparte con anterioridad, fue la primera vez que pude sentir sus palabras en mi oído, sin tocarnos, me susurraba, acariciaba mis brazos, mi pelvis, me miraba con deseo, sus palabras eran de insinuación, coqueteo, _ te gustaría sentirme, ¿Te gustaría acariciar mis pechos? ¿Te gustaría cogerme? Mientras yo me ardía en fuego en todo mi cuerpo, pero aun así, ella me paraba, no dejaba que yo la acariciara, hasta que me tomo de la cintura quitándome la blusa me desnudó, sus manos acariciaban mi piel, sus besos en mi boca, eran suaves, por fin pude sentir sus ganas por probar mi boca, saboreaba lentamente mis labios, hasta que yo empecé a quitarle su sostén, mis manos tocaban sus senos grandes, la acosté boca arriba mientras mi boca lamia sus pezones grandes y provocativos.

Yo solo podía sentir sus respiración, mientras recorría todo su cuerpo con mi boca, hasta que mis dedos acariciaban su vulva por encima de su panti, me propuse a seguir el juego en darle mas ganas, pero ella al igual que yo, estaba tan mojada que no pude contenerme en meter mis dedos adentro de ella, los movía lentamente, los metía y los sacaba, su cadera la movía circularmente, hasta que mi lengua se la pase por su clítoris de arriba hacia abajo, le hacia todo ese movimiento, ella se mojaba más y más, podía sentir su secreción, hasta que me detuve, y me tomo de nuevo por la cintura me puso encima de ella, intente hacerlo lo mejor posible con movimientos que le rozaran su vulva con la mía, llegue a creer que no lo hacía bien, puesto que había visto solo unos pocos videos que mostraban estos movimientos.

Pero luego con el tiempo podía sentir como se chorreaba en mí, se bañada de excitación, lujuria, yo la disfrutaba de principio a fin, quería solo esperar que estuviera satisfecha con mis movimientos encima de ella, la rozaba tanto, que la sentía muy mojada, le chupaba sus pezones mientras me movía, ella solo hacia mas que gemir e intentar sostener la respiración tan agitada que tenía. Me decía; sigue así no pares, ese mismo día fue tres veces más, me decía por favor muévete más encima mío. 

Yo le preguntaba _ ¿quieres sentir mi coño empapado de ti? me respondía _si, mientras me decía _ agárrame por el cuello y muévete, así lo hice, ella era mi ama, yo solo recibía órdenes. Mi propósito era tenerla satisfecha, cuando gemía la miraba a los ojos, esto me excitaba más, mi lengua la pasaba en sus oídos, provocando más deseo en ella, luego la basaba por su cuello, su entre pecho, sus senos los agarraba con mis manos, los apretaba, mientras chupaba uno, apretaba el otro, le jalaba el pezón con mis labios, repetía todo esto por un tiempo largo. Volvía y metía en mi boca un pezón de ella, me comía uno luego el otro, al final pase mis dedos en su espalda, cuando se vino toda, mojando mas mi coño.

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