🔊El soñado squirt

Por Bali Club

¿Deseas aumentar la intensidad?

Escucha nuestro podcast y eleva el nivel de sensaciones:

Me he venido, ¡sí! Tengo la deliciosa dicha de ser multiorgásmica y llevar siempre mi placer hasta otro nivel, pero… Nunca había tenido un squirt, hasta ahora.

Han escuchado alguna vez el dicho que afirma que no es la mujer, sino el hombre adecuado, es cierto y lo comprobé de la mejor manera.

Últimamente las aplicaciones de citas me han dado más sorpresas de las que quisiera, me he topado con hombres bastante interesantes y que en realidad me han gustado, pero este fue algo diferente.

Camilo se sale del molde de lo que estaría buscando en una app de este tipo, pues él es un poco tosco, descomplicado y extrovertido, todo lo contrario de lo que querría, aunque físicamente me vuelve loca.

Nos demoramos en coincidir, pero cuando lo hicimos, no hubo vuelta a atrás.

Acercamientos candentes

Comenzamos texteando y haciendo comentarios un poco subidos de tono, una que otra foto caliente para alentar la situación, pero nunca en persona, para ser sincera, por momentos sentía que no estábamos en el mismo mood y mi primera reacción fue alejarme.

Pero, en medio de una calentura en la madrugada tuve el impulso de escribirle para que fuera a mi casa, sin esperarlo me respondió y a la media hora llegó.

Ese fue nuestro primer encuentro, el sexo estuvo delicioso, fluimos y encontramos una química sexual interesante, esa noche fueron dos polvos, pero no se compararon en nada con los siguientes.  

Ocho días después de eso yo sólo pensaba en volver a verlo, recordaba cada beso y como su pene es uno de los más ricos que me he llegado a comer, quería tenerlo cerca, anhelaba que me cogiera con fuerza. Así que, por segunda vez, fui yo quien tomó la iniciativa.

Lo invité de nuevo a mi casa y el no dudó un segundo en decirme que sí, creo que ahora ambos sabemos para lo que estamos y sin duda el sexo es lo que nos une.

Llegó y al entrar a la habitación mi mente no paraba de idearse distintas maneras en las que podríamos comernos, quería que lo hiciéramos en la ducha, en el suelo, en el sofá, en la cama, parados…

Cami me pone demasiado caliente, pero él ya se había ideado un plan mejor.

La sumisa perfecta

Es dominante, le gusta sodomizar y que yo responda pasivamente a sus requerimientos, y a mí no me molesta en lo absoluto.

Esa noche yo tenía puesto un body de encaje que dejaba muy poco a la imaginación, con arnés y un liguero que pondría cachondo a cualquiera, así que no me lo quiso quitar y se tomó su tiempo para iniciar.

Sacó de su bolso un par de cintas rojas, con una me vendó los ojos y con la otra ató mis manos, mientras que sus piernas sostenían las mías, él me quería totalmente inmovilizada.

Aquí mis sentidos estaban más que atentos porque no sabría lo que me esperaría, de momento sentí como esparcía por mi cuerpo un aceite con sensación caliente, lo usó para ir acariciando mis pernas, mis senos y mi redondo culo, se sentía demasiado bien. Por momentos me acercaba su verga para que yo sintiera lo erecto que lo estaba poniendo dominarme.  

Luego del masaje, posó sus bolas en mi boca mientras mi cabeza colgaba del borde de la cama, así que comencé a lamérselas para luego pasar a su grande verga, la metía y la sacaba de mi boca a su preferencia, a veces sólo lamía suavemente la punta, otras más la introducía toda hasta casi ahogarme.

Yo no podía hacer nada, estaba a su merced y eso me encantaba.

Cógeme

Me puso boca abajo en la cama y alzó mi cadera para que mi vagina quedara justo en su boca, comenzó a lamer, succionar y pasar su lengua por toda mi vulva y mi culo, yo ya estaba demasiado mojada, lo único que podía salir de mí era un: “sigue haciéndolo”.

El no poder ver lo que está sucediendo hace que todo se sienta el doble.

Dejó de hacerme oral y posó su dura verga sobre mi vulva para comenzar a frotarla, no la metía, sólo la acercaba lo suficiente para que yo le pidiera hacerlo, porque él aún quería verme sufrir.

Lentamente metió dos de sus dedos en mi vagina y comenzar a moverlos en círculos para tocar mi punto G. ¡Ahg, demasiado rico!

Camilo sí que sabe hacerlo, la tensión y la excitación iban incrementando cada vez más, luego de unos minutos de jugueteo de genitales me puso en cuatro, sostuvo fuerte mis brazos atados y me penetro con fuerza, mientras con una de sus manos me sostenía con la otra apretaba mis nalgas.

Yo ya no aguantaba más, deseaba con todas mis fuerzas tocarlo, verle esa sexy cara de placer y el sudor cayendo por sus pectorales perfectos, así que le pedí desatarme y me quité la venda.

Placer elevado

Lo comencé a besar apasionadamente y le pedí que me cogiera de la forma en que quisiera, que esa noche haría todo lo que me pidiera, pero que me dejara observarlo.

Así que alzó mis piernas, las amarró y las puso en sus hombros, esta vez podría verlo, podía con mis manos tocar mis senos mientras él lamía sensualmente las plantas de mis pies y mis dedos, fue una sensación totalmente distinta a lo que estaba acostumbrada, pero me dejó gratamente sorprendida lo mucho que me gustó.

Dejó mis piernas en sus hombros y con sus musculosos brazos alzó mi pelvis para que quedara a la altura de su pubis y me introdujo su verga, comenzó a darme fuerte, con el ritmo perfecto, me sostenía para no dejar la posición, todo con él adquiere un nuevo sentido.

Yo deseaba que me viera tocarme mientras él me penetraba, así que solté mis pies y abrí mis piernas, esparcí mi lubricante favorito y le entregué todo un show.

Me pedía entre los dientes y con sus labios sexys que me siguiera tocando para él, que le encantaba verme masturbándome.

Seguía dándome fuerte, luego de unos minutos, cruzó mis piernas y continúo haciéndolo sin parar.

La excitación era tanta que se corrió dentro de mí, pero yo aún no había llegado, seguía demasiado caliente como para que parara ahí y él lo sabía, así que me puso en cuatro y me siguió penetrando, ponía sus manos alrededor de mi cuello y me apretaba firme, pero sin hacerme daño.

Luego, me ubicó en el borde de la cama, metió sus dedos en mi vagina, puso su mano en mi abdomen y comenzó a mover mágicamente sus dedos, me alzaba para obtener el ángulo perfecto y con fuerza metía y sacaba sus dedos de mí.

El delicioso squirt

Yo ya no podía más, había tenido 5 orgasmos durante todo ese tiempo, pero lo que estaba sintiendo era mucho más intenso, él no paraba y a mí me temblaban las piernas, el placer era insuperable en ese punto y sin pensarlo salió el tan inesperado chorro…

¡Tuve mi primer squirt!

Él sólo abrió la boca y sin repudio lo recibió, estaba feliz de haberlo logrado, pero yo lo estaba aún más, mi cuerpo estremecido y vibrante alcanzó el tope del clímax, no paré de temblar como en 15 minutos.

Fue un delicioso orgasmo extendido para después darle paso a otros 3 polvos más.

Lo cuento con orgullo, esa noche representa por mucho una de mis mejores cogidas, espero que Camilo continúe dándome horas y horas de chorros placenteros.

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