🔊Siéntate en mi cara

Por Luisa Fernanda Sierra

¿Deseas aumentar la intensidad?

Escucha nuestro podcast y eleva el nivel de sensaciones:

Siempre he sido de experimentar, me considero una mujer curiosa en lo sexual, trato de buscar en cada encuentro nuevas formas de sentir, dar placer y salir de la cotidianidad.

Además, amo escuchar experiencias y pensar cómo podría llevarlas a la práctica desde mi cama. Hablando de esto, cierto día recordé a un amigo que hacía shows eróticos en vivo y amaba encontrar participantes de talla plus que lo dejaran ser poco cohibido.

Solía describirme lo mucho que lo prendía el que se le sentaran en su cara, asfixiarse teniendo una vagina y un culo cortando su respiración.

Pensaba que era una práctica algo extrema para mi gusto, pero que en definitiva la probaría algún día. Esa sensación de tener el control siempre me ha llamado la atención.

Trono de Reina

Investigando un poco encontré que tiene nombre: Trono de Reina, y que es una situación donde claramente la mujer tiene el poder, así que me decidí a intentarlo y llamé a un amigo para coger.

No soy voluptuosa, así que asfixiarlo no era una opción, pero si pensaba en experimentar una nueva forma de incrementar la pasión.

Antes del encuentro corrí rápidamente a comprar un multiorgasmos, en lo único que estaba pensando era en explotar de placer y apreciar cada parte del acto.

Recuerden que esto no es un sexo oral casual, es llevar a otro nivel la manera de masturbar, acariciar y frotar.

Pasión desenfrenada

Me encontré con un amigo, el mismo que llamo para las sesiones privadas en mi cuarto, decidimos calentar motores antes con un par de tragos, en medio de ellos le comenté mi idea y quedó encantado.

Un poco prendidos, en ambos sentidos, decidimos ir a su casa e iniciar lo que ya se había discutido. Siempre nos llevamos tantas ganas que comenzamos a acariciarnos desde la entrada.

En medio de besos desenfrenados y pasivo-agresivo juegos me rasgó de un tirón el pantalón, yo no lo podía creer, estábamos tan arriba que no me importó pensar en luego con qué prenda me iría.

Me recostó boca abajo en la mesa del comedor para comenzar a darme besos y mordiscos lentos en todo el cuerpo.

Si hay algo que me gusta del juego previo del sexo es que me hablen sucio y susurrado al oído, que me digan qué me quieren hacer, de alguna manera me logra excitar mucho más.

– Me encantas, quiero darte tanto y tan duro hoy

Me dijo, mientras rosaba con mi trasero su pene erecto.

Besos en el cuello, la espalda, mis nalgas … sus manos jugando como nadie, tocándome por todas partes.

Estaba tan mojada, que pedía a gritos que no parara, que me tocara lento y me metiera sus dedos.

Comenzó a rozar mi vulva con su palma, su dedo índice llegó a mi clítoris para acariciarlo, difícil olvidar esos movimientos circulares, pocos hombres logran llegar al punto correcto para excitarme.

Me sintió tan lubricada que decidió meter dos de sus dedos en mi vagina, movía su mano tan rápido que correrme en dos minutos no estaba planeado. 

Yo no quería terminar el encuentro de inmediato, deseaba seguir teniendo el control de la situación, así que lo tiré al piso de la cocina para chuparle su duro pene, estaba sorprendida, yo no le había puesto un dedo encima y él tenía aún su verga erguida.

-No vas a utilizar tus manos, deja que yo haga el trabajo

Le dije, antes de meterme todo su pene en mi boca.

Sé justo cuáles son sus partes más sensibles, así que lo único que hice fue pasar la punta de mi lengua por todas ellas, lamía la punta de su verga, su torso y sus testículos, por momentos me ayudaba de mis manos para masturbarlo mientras mi boca buscaba un poco más abajo.

-Por favor, siéntate en mi cara

Escuché que murmuró entre dientes mientras aún gemía de placer.

Procedí a arrodillarme justo frente a su cara, esparcí el multiorgasmo y ubiqué mi vulva en su boca. Él comenzó a lamer y usar su lengua por todo ella.

Para mí no era suficiente, así que con movimientos circulares de cadera yo decidía él que tocaba con su lengua.

Me masturbaba con su nariz, con su boca y hasta con su barba, el pasaba su lengua y succionaba por tantas partes que es difícil hasta acordarse. Una de las más deliciosas sensaciones de mi vida.

Pasados unos minutos me corrí a chorros en su boca, el perfecto squirt. No lograría decir qué tanto lo ahogué o lastimé, pero me sentía grande, empoderada y saciada. No podía pedir más que se le pudiera hacer a una dama.

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