🔊Juegos Sexuales

Por Bali Club

Estás a un episodio de lograr un gran orgasmo

Escucha nuestro podcast y eleva el nivel de sensaciones:

Juegos Sexuales

Todos salimos de la disco y tomamos un taxi a casa de Manuel, solo queríamos seguirla. Manu desde el asiento del copiloto solo me miraba desde el retrovisor y se reía. ¡Como odiaba que hiciera eso!

Cerré mis ojos y recosté mi cabeza en el asiento, el alcohol estaba en su punto más alto, todos mis sentidos estaban… bueno, más que despiertos.

Rápidamente empecé a escuchar un par de lenguas deseosas besarse salvajemente a mi lado, no abrí los ojos, solo quería escuchar el roce de los labios, las manos de Dani en las tetas de Laura, los gemidos volviéndome loca y mojándome allí sentada. Mi cuerpo vibraba, mi respiración aumentaba con cada sonido ¡todo un deleite de placer!

En un segundo sentí una mano justo en medio de mis piernas apartando mi panty y acariciando mi vagina, abrí los ojos y tenía a Isabel justo en frente de mí, sola la mire, saboree mis labios y ella se acercó dándome un apasionado beso mientras me masturbaba. Por mi mente solo pasaba que una de mis fantasías más deseadas, pero jamás contada estaba a punto de suceder.

Bajamos del taxi y subimos todos por el ascensor, actuando lo más normal posible, porque las cámaras nos miraban, pero ya en la habitación Isabel me tiro en la cama, bajo mi falda junto a mi panty, separo mis piernas mientras me miraba y comenzó a lamer mi clítoris, ¡Dios, había llegado al paraíso! Ella solo me miraba con esa cara de zorra que me encantaba, mientras Manuel besaba mis tetas.

Extendí mi mano derecha y sentí una verga lo suficiente mente erecta como para querer llevarla a mi boca, era Dani esperando que Laura regresara del baño, así que… lo hice subir encima de mí, ¡Por Dios! Un pecado dejar esa delicia sola; mientras Isabel seguía abajo lamiendo todos mis fluidos Daniel puso su verga en mi boca ¡todita para mí!, aún recuerdo su sabor y solo me dan ganas de repetir. En ese momento miré por encima de mi cabeza y vi a Manuel, juro que él ya se había dado cuenta en mi mirada que ese era mi mayor deseo.

Chupaba esa verga deliciosa, ese glande perfectamente tallado y lo metí en lo mas profundo de mi garganta, pero no me era suficiente, lo quería dentro de mí, ¡así que se lo pedí, se lo grite, se lo suplique!, ya no aguantaba más, así que él comenzó a rosarlo en mi vagina. Manuel tomo mis brazos y me retumbo sobre la cama mientras Isabel lamia mi clítoris, mis gemidos eran intensos, mi cuerpo totalmente erizado, mi vagina contraída, y Dani metiéndolo muy suavemente.

Yo solo me sentía en la cúspide del cielo, todo lo que había soñado justo en medio de mis piernas. Después de toda esa noche de locura recuerdo llegar a casa y querer que todo se repitiera otra vez, aun cuando solo habían pasado unas cuantas horas… Pero como todo en la vida, algunas cosas solo pasan una sola vez.

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