Ale

Por Daniela Mendoza

Escrito por angarita52

Había sido una tarde como las últimas, fría, algo lluviosa y sobre todo aburrida, no había nada más que hacer que saltar entre aplicaciones. Un vídeo aquí, una historia allá, algo gracioso por aquí y allí se diluía el día de poco, en ese día que se preveía como otro más, llegó su mensaje. “¿Estás ocupado?”, unas palabras que aunque cortas podían expresar mucho a su vez, era Ale, esa mujer me encantaba, no podía evitar mirar sus fotos a cada rato, sus historias y lo que iba haciendo el día a día, en cierta medida tenía envidia de su esposo, no era algo malo, pero no podía evitar pensar en cómo se vería ella en mi cama sin nada más que mi pierna encima, con su bello trasero descubierto y…

Perdón, pensando en ella siempre divago y una erección repentina llega a mi. Volviendo a lo que estábamos, Ale me pidió el favor de recogerla cerca a los juzgados, venía de hacer una vueltas y necesitaba alguien de confianza para sus gajes rutinarios, lo único que me daba era almuerzo. Yo viéndola como la veía, con su mera presencia ya hacia que valiera la pena el viaje, sin importar nada más. Recuerdo su vestimenta una blusa blanca con rosas grandes sobre sus senos y un jean azul claro, dónde se podía apreciar sus hermosas nalgas y dónde mi imaginación volaba cada vez más, además de algo que más resaltaba en ella, su hermosa sonrisa blanca.

Cuando llegó comenzamos hablar de todo un poco y sobre cómo había sido su día, de como un juez casi la encuentra jugando con su bata y todo lo que se rieron por eso. Fuimos a un centro comercial cercano a su casa, necesitaba comprar alguna ropa y algunas cosas. Mientras entrábamos al almacén, mi vista se desviaba de reojo hacia su pantalón, aunque siempre soy respetuoso, no pudo dejar de mirarla, ya dentro del almacén fuimos a la zona de jeans y zapatos, ella miró acá miró allá y finalmente cogió algunas cosas y me llevo al probador arrastrado como el que no quiere nada.

El pasillo para entrar era angosto, y mientras yo pasaba ella se adelantó haciendo que le rozará las nalgas con mi bulto, creo que vio como me puse rojo pero a su vez, muy duro, me senté para bajar la erección y que no se diera cuenta, aunque no niego que ella la sintió a pleno, desde el probador solo salía una mano y una voz de ayuda, que me necesitaba adentro.

Yo fui normal, sin esperar nada, cuando entré para mi sorpresa estaba sin camisa y con el torso completamente desnudo, ella me pregunta con cuál se vería mejor, si esta camisa o está mientras se la ponía encima de los senos para mostrarla. Seré sincero, no recuerdo nada de las dos camisas, pero si de sus hermosos, hermosos… debo enfatizarlo de nuevo, sus hermosos senos. Son tamaño mediano como mi palma, firmes y de un color trigueño que causa adicción, sus pezones entre rosados y café que claro, son una obra de arte, son de esos que provocan besarlos, lamerlos y morderlos todo el día.

Ya de vuelta en la realidad estaba callado sin decir nada, estaba en shock y no sabía que decir, ella solo se reía y me decía “tranquilo, no creo que sea las primeras que veas” a lo que respondí “no, pero si las más hermosas” solo se rió tímidamente, mientras me reprochaba por no decirle que cual le quedaba mejor.

Luego de una breve discusión, sobre no ponerle cuidado por estar pensando en otras cosas, me dijo que le ayudara con el jean. No sabía a qué se refería hasta que vi que lo tenía despuntado. Yo feliz de poder tocarla lo abotone, ella me dijo que si se le veía bien en la cola a lo cual le respondí que si, aunque se notaba lo excitado y atontado que estaba a la vez, ella dijo “me encanta, me lo llevo con la camisa roja” y procedió a bajarse el jean quedando al descubierto sus nalgas con un hilo de color vino tinto.

No podía creer lo que estaba viendo y en una misma reacción de incertidumbre le agarre una nalga. En ese momento solo me dije, “ahh la cagué” mientras esperaba un reproche sobre lo que acababa de pasar, pero su respuesta fue una mirada pícara, y un beso desenfrenado que nos llenó de locura, mientras la besaba agarraba sus nalgas descubiertas para luego tocar la humedad y calor que salía desde su vagina. No había terminado de rozar mis dedos cuando se oyeron ruidos fuera del vestidor, como pudo se vistió y salimos rápido de allí.

Creí que me lo había soñado, pero mientras hacíamos la fila comenzó a pegarse cada vez más y más a mi, comencé a sentir esas nalgas pegadas a mi pantalón y solo podía aguantar. Ya en el carro nos besamos hasta que ella me dijo, “vamos a mi casa” como pude manejé hasta allá, con la distracción de ella agarrando mi pene erecto.

Parquee y me baje apurado. Me llevó de la mano hasta la esquina más oscura y bajó mi pantalón, mi verga rosada y venosa estaba palpitando de la excitación, hasta que sentí esos labios y su lengua, no puedo describir lo genial que se sentía. Yo la levante y la besé mientras íbamos a las escaleras, decidimos ir por la oscuridad, pero con la luz perfecta para poder sentirla.

Ya en la escalera mis instintos más bajos salieron a flote, único que hice fue arrebatarle el jean, dejarla en hilo sentada con la piernas abiertas hacia mí. Procedí a lamerla, chuparla y poner meter mis dedos en ella. Se podía sentir mucho calor y humedad cada vez que mi lengua pasaba, no puedo evitar decir que Ale tiene un sabor excepcional y delicioso. Se escuchó la puerta de las escaleras, nos escondimos entre los últimos escalones, ella me la chupa de nuevo mientras una pareja y su hijo bajaban hacia el parqueadero. Luego de que salieran subimos y llegamos a su apartamento sin que nadie nos viera, o eso esperábamos.

Ya dentro fue un desenfreno, nuestra ropa, o la poca que nos quedaba, fue botada a todas partes, en el primer mesón que encontré la subí, le abrí las piernas y procedí a penetrarla mientras mordía sus pezones, luego decidí alzarla y llevarla al cuarto, ella se recostó contra la pared mientras la penetraba y seguía mi juego.

Allí paso lo inesperado, Pipe, su esposo entró al cuarto, fue algo que me impresionó y asustó, no había escuchado la puerta ni nada parecido. Mi sorpresa fue mayor cuando se sentó en una silla frente a la cama. Se quedó observando lo que hacíamos, su cara no era de ira, era de excitación, yo no sabía que pasaba pero Ale comenzó a moverse. Entre confusión y excitación  hice lo mismo. Fuimos cambiando de pose y de lugar mientras Pipe nos seguía de lado a lado. Al final solo sentía como salía mucha lubricación de la vagina de Ale, mientras más y más sudados estábamos.

Luego de un largo tiempo sentí la necesidad de venirme, ella me respondió  de rodillas, todo mi semen salió y cubrió su cara y sus labios. Aún confundido, me recosté junto a ella mientras veía como Pipe, comenzaba a hacerle sexo oral y hacerla suya, la verdad me impresionaba ver cómo la poseía, mientras hace unos pocos instantes, yo la hice mía. Al final descubrí que Ale no era de nadie, era libre y compartía con quién quería y cuando quería, era una auténtica hotwife.

La noche transcurrió entre periodos de sexo con Pipe y conmigo, algunos instantes tiernos de besos y arrunches, para todo terminar a las 6:00 a.m. cuando Pipe tenía que ir al trabajo. Más tarde yo me metí a la ducha y Ale me siguió hasta allí para seguir jugando y disfrutando. Ese día me fui casi a las 2:00 p.m. aún más encantado de Ale. Podría decir firmemente y sin temor a equivocarme, que es una gran abogada, una gran madre y sobre todo una gran amante.

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